Lionel Scaloni puso ante Zambia lo mejor que tenía a disposición. El motivo no fue caprichoso: la victoria frente a Mauritania días atrás no había convencido a nadie, y mucho menos al entrenador de la selección argentina. El 5-0 de ayer fue un ensayo serio de cara al Mundial, una ratificación de nombres y formas pese a la lógica inferioridad del conjunto africano.

El DT albiceleste dejó señales que invitan a pensar en el “11” para el debut del 16 de junio contra Argelia. Emiliano Martínez es insacable; Nahuel Molina, Cristian Romero, Nicolás Otamendi -aunque no podrá ser de la partida en el debut por arrastar un partido de suspensión- y Nicolás Tagliafico siguen siendo los dueños del fondo. En el medio estuvo el tridente fue Leandro Paredes, Alexis Mac Allister y Enzo Fernández, mientras que arriba apostó por Thiago Almada, Lionel Messi y Julián Álvarez.

La propuesta alternó entre un 4-4-2 sin pelota -con Messi y Álvarez de puntas- y un 4-3-3 en fase ofensiva. Fue una ratificación del manual de estilo del entrenador en la última función de la Selección en el país antes de la gran cita.

¿La gran novedad? El planteo inicial revela que para el DT, hoy Rodrigo De Paul no es titular indiscutido. Mac Allister ocupó el rol de “8” y Paredes se paró de “5”. El propio Scaloni lo marcó: nadie tiene el puesto asegurado. El ex Racing, que alguna vez fue el motor del equipo, hoy parece correr desde atrás en la consideración.

Por otro lado, Almada parece haberse ganado el lugar como el socio ideal de Messi y Julián. Jugando por izquierda, casi como un “11” clásico, redondeó un gran partido: no convirtió, pero participó activamente en la gestación de los goles.

Funcionamiento y apariciones

En cuanto a lo colectivo, se vio una mejora notable respecto al último amistoso. El equipo mostró frescura, otra marcha y una movilidad que sometió a un rival que se refugió en un 4-5-1 lógicamente mezquino. Cuando el trámite se volvió monótono, aparecieron las pinceladas de Messi, quien anotó tras una pared con Alexis y se despidió con una sonrisa de la que, probablemente, fue su última función en suelo argentino.

Los ingresos desde el banco también dejaron indicios. Máximo Perrone tuvo su debut absoluto, aunque con pocas chances de meterse en la lista de 26. En cambio, Valentín Barco sumó minutos importantes como volante central, anotó un gol y metió presión para colarse en la cita máxima.

 Por su parte, Nicolás Paz fue quien más aprovechó esta ventana de amistosos; su actuación ante Mauritania y sus destellos ayer casi que le aseguran un lugar en el avión.

A Scaloni le importó poco la “informalidad” del rival. Puso lo mejor en La Bombonera, probó variantes y dejó el tablero listo. Así, con debuts y ratificaciones de por medio, la Selección ya empieza a trazar el mapa para el debut en el Mundial.